En Sincelejo, la seguridad parece ser una narrativa que se construye con pautas publicitarias y se desmorona con la realidad de los hechos. Cada vez que la administración local busca vender la imagen de una ciudad segura, el eco de los disparos la desmiente. La más reciente tragedia en el centro comercial Gran Centro El Parque es solo un eslabón más en esta preocupante cadena de hechos.

Hace apenas unos días, el periodista Juan Diego Alvira llegó a Sincelejo para realizar una nota especial en el Parque Santander. Su objetivo: hablar sobre la seguridad en la ciudad. Su reportaje, financiado con recursos públicos, tenía un propósito claro: posicionar a Sincelejo en los motores de búsqueda como una ciudad modelo en materia de seguridad. Un espejismo construido con estrategias de marketing digital y pautas en medios de comunicación.
Sin embargo, la realidad no tardó en imponer su versión. A pocos metros de donde se grabó la entrevista de Alvira, ocurrió un crimen que sacudió a la ciudad. Dos comerciantes fueron asesinados en pleno centro comercial, poniendo en entredicho la supuesta tranquilidad que vendía la administración municipal.
Este patrón se ha repetido en más de una ocasión. Cada vez que el alcalde de Sincelejo presume mejoras en seguridad, los ciudadanos parecen recibir un recordatorio sangriento de que las cifras maquilladas no pueden ocultar lo que se vive en las calles.
La pregunta que queda en el aire es: ¿la seguridad de Sincelejo es una realidad o una campaña bien financiada?